miércoles, 8 de diciembre de 2010


El áreas sombreada morada es el polígono de conservación de Prado Centro. Recorre desde la carrera 50 c, Popayán, hasta la carrera 48, Ecuador.
*Imagen propiedad de Asencultura

miércoles, 1 de diciembre de 2010

¿Patrimonio en contravía del desarrollo?
EL barrio Prado Centro de Medellín, cuenta con el primer polígono conservacional de la ciudad. Sus calles preservan la memoria historica de la ciudad. Desde su fundación, 1920-1940, ha sido símbolo del desarollo arquitectonico y urbanístico de la ciudad.
Siendo una zona protegida, su deterioro es evidente. Sus casas ya no preservan la belleza y la funcionalidad, que visualizó su creador, el Señor Ricardo Olano, cuando decidió acentuarse allí, para dar vida a un barrio que tuviera amplias calles; que contará con un tratamiento especial de los árboles, guayacanes amarillos en las carreras, y guayacanes rosados en las calles; que sus esquinas fueran todas redondeadas; entre otros detalles arquitectónicos y urbanísticos.
A pesar de ser una "joya" arquitectónica, su declaración como patrimonio a despertado toda clase de polémicas.
Por un lado hay quienes defienden la declatoria, pero hay otros que la ven como un impedimento a la hora de hablar de desarrollo.
Los inmuebles protegidos no pueden ser remodelados ni intervenidos, tanto en su estructura interna, como en su fachada. Esto es para algunos de sus propietarios, un impedidento para la comercialización de sus casa.

Ahora bien, la Administración tiene la tarea de concientizar a sus habitantes, del gran valor de sus inmuebles, y de generar alternativas para que estas propiedades puedan recuperar su valor comercial.
En esta misma labor se encuentra Asencultura, la asociación de entidades culturales de Medellín, que actualmente trabaja en el proyecto de prado centro, presentando una propuesta cultural para el barrio.
Se pretende entonces, a mediano y largo plazo, convertir las casas en museos, galerías, restaurantes, entre otros, para que a través de la cultura se de la revitalización del barrio y de su polígono, y se deje atrás el miedo, de que el patrimonio va en contra del desarrollo.